Palabras que curan




¿Alguna vez tu médico te pidió que escribieras sobre el peor día de tu vida? Probablemente no. Sin embargo, el Journal of American Medical Association ha publicado recientemente un estudio clínico que demuestra que la escritura puede tener un gran impacto en los síntomas físicos.

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A los pacientes que sufrían de artritis reumatoidea o asma se les pidió que escribieran sobre los momentos más difíciles de su vida o simplemente sus planes para el día. Cuatro meses más tarde, los pacientes que pasaron sólo 20 minutos al día durante tres días seguidos escribiendo acerca de sus problemas se sintieron mejor, tomaron menos medicamentos para aliviar sus síntomas y vieron a sus médicos con menos frecuencia. Si una pastilla pudiera tener un efecto tan sólo después de tres dosis, ningún médico en el mundo dudaría en recetarla a todos sus pacientes.

“La escritura es una forma de terapia”, escribió el autor Graham Greene en su autobiografía, Ways of the scape. “A veces me pregunto como todos aquellos que no escriben, componen o pintan pueden llegar a escapar de la locura, la melancolía, el miedo o el pánico que es inherente a la condición humana.”

Pero no tienes que escribir una novela para ser curado por medio de las palabras. De hecho, tus palabras ni siquiera tiene que ser leídas.  Escribir una historia para uso médico es una forma tradicional de tratar el trastorno de estrés postraumático y los trastornos depresivos. Las imágenes obsesivas, las emociones exageradas y los estados de pánico que los acompañan usualmente muestran una mejora. La tarea del paciente es la de describir los detalles de la experiencia que lo persigue a él o ella. El simple hecho de poner las palabras en un papel a menudo trae un alivio considerable. “Es como si  me hubiera quitado un enorme peso de mis hombros”, un médico de Kosovo me dijo después de escribir acerca de cómo escapó de los ataques serbios en 1999.

La investigación del cerebro confirma la extraña relación entre las palabras y las bases neurológicas del trauma emocional. En los cerebros de los pacientes que sufren de trastorno de estrés post-traumático, la memoria del evento está acompañada por la activación pronunciada de la corteza visual y el sistema límbico, que regula las emociones y sus manifestaciones en el cuerpo. El centro cerebral de producción del habla está desactivado. Es como si la imagen del trauma estuviera estampada de manera permanente en el cerebro. Y debido a la desactivación del centro del habla, la memoria parece incompatible con las palabras. De hecho, “No hay palabras para describir lo que he vivido” es algo que los pacientes suelen decir.

Pero deliberadamente convertir estas imágenes en palabras puede alterar la manera en que la experiencia está codificada en el cerebro. Verbalizar el trauma puede cambiar el equilibrio del cerebro y ayudar a disminuir el impacto de las emociones descontroladas.

El psicoanálisis: “la curación por la palabra”, ha elogiado el poder liberador de la lengua desde hace muchos años. Pero el papel que juegan los periodistas privados siempre ha sido eclipsado por la importancia del diván del analista y, más recientemente, por fármacos antidepresivos como el Prozac y Zoloft.

Algunos practicantes avanzados, incluido el psiquiatra suizo Carl Jung, siempre han tratado el diario privado con un sentido de respeto. En The Artist´s Way la poeta y autora Julia Cameron esboza un programa basado en la escritura de tres páginas inmediatamente después de despertar. El ejercicio está diseñado para desbloquear la energía artística, esencial para la creatividad personal y profesional.

Inténtalo tu mismo. Para  que la práctica sea más efectiva, el diario tiene que seguir tres reglas simples:
Debe seguir siendo estrictamente personal, no lo lee nadie, salvo quizás tu terapeuta.
Debe ser honesto, no pierdas el tiempo mintiendote a ti mismo.
Debe ser actualizado de forma regular. Ese es el verdadero truco.

Haz tu escrito a la hora y con la duración que más te favorezca, por ejemplo, 20 minutos tres veces a la semana y mantenerlo dentro de tu calendario con disciplina y dedicación. Pronto descubrirás los beneficios de tener un diario. Suerte!!

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