Nuevas Tecnologías, Adicción, Soledad, e Incomunicación




Fuente Original: Mujer Y Salud

Las nuevas tecnologías sin duda nos ofrecen muchas posibilidades, pero no pueden reemplazar el contacto y la experiencia.

Sin embargo, una gran parte de la humanidad vive inmersa en un terrible sin sentido e intenta llenar ese vacío con el consumismo, las adicciones u otras propuestas que prometen saciar o hacer callar la angustia interna.

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Entrevistamos al escritor Sergio Sinay, quien acaba de presentar su libro “Conectados al vacío”, donde analiza esta problemática. En la charla, recuerda la importancia de los vínculos personales y de la experiencia real para construir una vida con sentido.

Cuando la herramienta tecnológica deja de ser un instrumento, nos convertimos en adictos o zombies; perdemos la posibilidad de reflexionar, tocar y mirar al otro, enfrentar dificultades y desafíos; andar por el mundo para descubrir quienes somos y qué tenemos de único para entregar.

Con la ilusión de estar conectados globalmente, en realidad, nos vamos desconectando de todo cuanto nos rodea; con los ojos puestos en la pantalla, le damos la espalda a la vida misma. En su libro, que el mismo Sinay califica de “llamado de atención y grito de rebeldía”, el escritor tiene el coraje de alertarnos: “No permitamos que las nuevas tecnologías nos usen a nosotros”.Nuevas tecnologías: ¿herramientas o amos?-

En su libro analiza distintos malos usos que damos a la tecnología.  Cita el caso de una chica que muere en su departamento y nadie se da cuenta por dos años porque estaba la televisión prendida.

– En dos años a nadie le llamó la atención que la chica no apareciera porque se piensa: “Si está encendida la televisión quiere decir que hay vida”. El signo de vida es el sonido de la televisión y no las voces de las personas…-O el chico que muere atropellado por un auto porque estaba conectado a su MP3 y no escuchó los bocinazos de advertencia.

– Son todos casos de la vida real. Pero no es la tecnología la que genera esta situación, porque gracias a esas mismas tecnologías hay familias desperdigadas por el mundo que se encontraron; se salvaron vidas porque se encontró un remedio en 24 horas y se lo pudo traer desde la otra punta del mundo.
También hay información valiosa a la que se puede acceder rápidamente; pueblos perdidos en algún lugar del planeta que pueden acceder a la conexión y no quedar en el olvido…. Hay muchas cosas para las que las nuevas tecnologías son realmente importantes.

La clave estaría en el uso que les damos

– Usando estas tecnologías como herramientas se pueden lograr cosas maravillosas, el problema es cuando se invierten los términos y nosotros pasamos a ser las herramientas de esas tecnologías, ahí es cuando comienza el problema, cuando el sujeto empieza a ser objeto, cuando las personas no pueden zafar y depositan todo ahí, cuando empiezan a sustituir el mundo real por el mundo virtual, creyendo que es lo mismo o que es más: hay gente que cree que viaja porque todas las noches navega, cree que conoce países, pero sólo conoce fotos de países.

“Usando estas tecnologías como herramientas se pueden lograr cosas maravillosas, el problema es cuando nosotros pasamos a ser las herramientas de esas tecnologías” Viaje virtual vs. viaje real: el valor de la experiencia

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El que navega por Internet no tiene una experiencia real

– Exactamente, esa es la palabra clave para mí. En la virtualidad desaparece la experiencia, que pasa por el cuerpo y todo lo que contiene (no solamente por lo físico), pasa por toda la identidad de una persona. Viajar o navegar de verdad es poner una embarcación en el mar y bancarse el viaje, las tormentas, los tifones, los días maravillosos, los tiburones y las estrellas de mar.

Sobretodo, un viaje real transcurre en el tiempo, no es un cliqueo; hay que salir y andar por el mundo, que implica la posibilidad de perderte y recuperar el rumbo; encontrar personas diferentes; no conocer un idioma y hacerte entender; emocionarte, asustarte, divertirte con otro. Esa experiencia, que necesita tiempo y desplazamiento, finalmente permitirá narrar una experiencia única e irrepetible.
Sin embargo, estas tecnologías eliminan las nociones de tiempo y de espacio, indispensables para la experiencia real.

Es cierto que antes no todas las personas tenían acceso a la experiencia de viajar, pero la posibilidad estaba ahí, como una pregunta abierta ante las personas. Hoy la pregunta va desapareciendo porque la experiencia parece no ser necesaria… Pero, si no hay experiencia, no hay vida real.-Se pierde incluso la experiencia más básica: el contacto humano con los vecinos y familiares.

– Y cuando perdés esa experiencia, perdés al otro. No es poca cosa lo que vas perdiendo. Perdés al otro que es un dador de identidad. Aunque a veces el otro no te guste, te hinche o lo que fuera, pero es un dador de identidad.-También lo que no gusta forma parte de la experiencia real de vivir

– Sí, porque vivir también es convivir con la frustración, el desencanto, la imposibilidad y la diferencia; con todo eso se construye una vida real, una vida con sentido.

“Cuando se pierde el contacto humano, se pierde al otro”.

“Vivir es convivir con la frustración, el desencanto, la imposibilidad y la diferencia; con todo eso se construye una vida real, con sentido”.Conectados al vacío.

La soledad colectiva en la sociedad virtual.(Extracto)

“La facilidad que ofrece, como valor supremo, la Tecnología de Información y Conexión, va en dirección contraria a la proaactividad, a la iniciativa, a la voluntad de búsqueda, a la convivencia con preguntas e incertidumbres que suponen el desarrollo, la fecundación y el enriquecimiento del pensamiento. La aventura del pensamiento es artesanal, requiere presencia y actitud.” Tecno-adicciones y vacío de sentido- Eduardo Kalina, especialista en adicciones, señala que el origen de “adicción” es esclavitud. En su libro Ud. menciona la esclavitud a las nuevas tecnologías

– Creo que esa esclavitud nace del vacío existencial. No del vacío fértil del que habla Hugo Mujica, sino del vacío de falta de sentido, de no tener una respuesta a las preguntas: “¿Para qué vivo? ¿Para qué conservo mi vida?”. Todo lo que hacemos por instinto es para conservar la vida, pero cuando pasamos del instinto a la conciencia y nos preguntamos “¿para qué vivir?”, ahí existe una respuesta que depende de cada uno, y no se puede comprar hecha ni por delivery.

Cuando las personas no encuentran esa respuesta, es cuando se conectan con el vacío de sentido, y eso genera una angustia muy tremenda. Ahí es donde calan las adicciones, porque en cada adicción hay una búsqueda por llenar ese vacío y una promesa de que va a ser llenado con lo que se propone consumir: ya sea drogas, alcohol o nuevas tecnologías.

Además las nuevas tecnologías prometen conexión

– Dan conexión, pero lo que prometen es contacto y comunicación… Y la verdad es que los contactos y la comunicación son artesanales, es decir, necesitan de la presencia, de trabajo; de mirar y ser mirado; de escuchar y ser escuchado de verdad: no que te presten la oreja o prestarle la oreja al otro, sino hacer de la oreja una herramienta de comunicación.

Con la mirada pasa lo mismo, porque las personas estamos en un continuo proceso de cambio, por eso, es importante mirarnos, para no perder el proceso del otro, y ser mirados para que nos registren. También necesitamos de la palabra para acompañar estos procesos con el pedido o la pregunta.

Se refirió a la importancia de la presencia

-La comunicación necesita de la presencia, a veces se puede dar a distancia pero no siempre, porque en la comunicación a distancia el silencio no cuenta y el silencio también comunica. El silencio en la palabra es importante en la comunicación, la combinación armónica entre el silencio y la palabra.

En cambio, en la conexión, cuando sobreviene el silencio se corta la comunicación, del otro lado te empiezan a preguntar: “¿Estás ahí?, no me contestaste, ¿qué pasó?”. No se admite que hay una forma de estar que es en el silencio compartido y no se admite porque no te estoy viendo ni sintiendo tu presencia corporal.

En la comunicación también hay una cuestión afectiva emocional que va acompañando al uso de la mirada, de la escucha, de la palabra, y toda esta afectividad necesita del otro. La afectividad, por lo menos entre los seres humanos, se completa con la presencia del otro. Mirar, tocar, ser tocado.

Un roce, afirmar algo que se está diciendo con un pequeño gesto o con un toque para señalar algo o para pedir que te escuchen… Eso, que parece una tontería, cuando no está, genera lagunas en la comunicación, y si lo vamos a dejar todo librado a teclados y pantallas, no sabemos con quien estamos.

Se acrecienta el anonimato y la simulación

– Claro, en las redes, realmente, ¿con quién estoy? Porque, además, todos mentimos en la computadora, nadie entra a una red social, a facebook o a una sala de chateo para decir que anda perdido por la vida, que quisiera construir una vida con sentido y no lo encuentra, que acaba de tener una pérdida importante y está desconsolado, porque le huyen todos. Entonces ¿cómo se presentan las personas en estas redes? Todos son buena onda, divertidos, simpáticos, suben fotos de sus cumpleaños y de sus vacaciones.

Todo es sonrisas y los mejores perfiles. Dicen: “Mirá mi perfil”, cuando a las personas hay que mirarlas de frente, porque de frente se ve todo. En el perfil sólo voy a poner lo que más me favorece.“La esclavitud a las nuevas tecnologías nace del vacío existencial”Sergio Sinay Dixit”Las nuevas tecnologías prometen contacto y comunicación. Pero el contacto y la comunicación necesitan presencia, trabajo, escuchar y ser escuchados, mirar y ser mirados.

Los vínculos son artesanales”.”El silencio es importante en la comunicación personal. En cambio, en la conexión, cuando sobrevieneel silencio se corta la comunicación”.”Entre los seres humanos, la comunicación y la afectividad, se completan con la presencia del otro”.“Si vamos a dejar todo librado a teclados y pantallas, no sabemos con quien estamos”. 

“La angustiante soledad real que el mundo virtual procura disimular se sostiene sobre un doble aislamiento: incomunicación con el otro, incomunicación conmigo mismo”.

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